José Manuel Rodríguez echa el pleito con honor

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Ramón Rodríguez
Santo Domingo

José Manuel Rodríguez Vallejo es un discapacitado que siempre ha rechazado mendigar por su condición. Desde su infancia su madre lo ha formado para que siempre ande limpio y se valga por sus propios medios.

Su infancia

Rodríguez Vallejo, ganador de medalla de bronce en la Copa del Mundo de Levantamiento de Pesas celebrado recientemente en Bogotá, Colombia, desde muy chico ha estado inmerso en actividades.

En su infancia fue a la escuela donde tenía que lidiar con compañeros de estudios que en principio quedaban asombrados porque este se arrastra sobre sus rodillas.

“De niño, cuando muchacho, entré a la escuela, no lo entendía, veía que me miraban, pero después ellos comprendieron mi situación y eran los que me sacaban a andar y llegué a llevar una vida normal”, confiesa Rodríguez Vallejo, quien comenzó su estudios a lo 9 años.

El hoy bachiller expresa que su discapacidad no le impide llevar una vida normal como cualesquier otro ciudadano. “Para mí, no sé lo que es discapacidad, mí vida la desarrollo con toda normalidad”, agrega el nativo de la comunidad de Hatillo, San Cristóbal.

“El gran impulso para seguir adelante vino cuando se hizo un adolescente. En 2009-2010 me hice bachiller y sentí la necesidad de echar adelante porque mi deseo siempre es andar limpio, moderado y tener disciplina”, dice. Se hizo bachiller en el liceo Aniana Castillo de su natal Hatillo, San Cristóbal.

A diferencia de otros discapacitados, Rodríguez Vallejo siempre ha estado involucrado en actividades. Primero fue estudiantes, luego se involucró en actividades deportivas y culturales, especialmente la gimnasia y baloncesto sobre silla de ruedas, desde donde por su fornido físico fue invitado a practicar levantamiento de pesas.

Inicio en las pesas

Fue María Carvajal, ex atleta de levantamiento de pesas, quien le dio las primeras orientaciones y le animó a seguir y es quien le ha acompañado a su participación en eventos internacionales.

“No tengo reparos en caminar de rodillas de un lado a otro o moverme con mi silla de ruedas. Puedo montarme en una (guagua) o tomar un carro público”, sigue diciendo Rodríguez Vallejo sin inmutarse.

“Nunca he sentido frustración porque siempre he tenido el apoyo de mí familia, especialmente de mí madre –Josefina Vallejo- que me enseñó a tener la frente en alto, a valerme por mí mismo, a siempre andar limpio”, cuenta con firmeza Rodríguez Vallejo, quien agradece también a sus hermanas Rebeca, Saida Leonor y Fernanda Rodríguez. Tiene otras tres hermanas que viven en el extranjero.

“Nunca he trabajado, gracias a mí familia que siempre me han dado mucho apoyo. Han sido cien por ciento conmigo”, relata Rodríguez Vallejo quien tiene asegurada una plaza para los Juegos Paralímpicos de Tokio.

El deporte es su principal actividad, aunque desea regresar a la Universidad para completar sus estudios. Su interés es hacer una licenciatura en informática o educación física.

“Mi meta es seguir estudiando para ayudar a mis dos hijos”, sigue diciendo Rodríguez Vallejo, quien señala que el éxito está en la disposición de hacer cosas y hacerlas bien, no en ver tu incapacidad.