Los dolores de cabeza tecnológicos que se presentan al trabajar desde casa y cómo remediarlos

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Trabajar en casa debido a la pandemia del coronavirus quizá suene como un lujo. La libertad de preparar el almuerzo. El tiempo para lavar la ropa entre actividades. Un descanso de aquel colega parlanchín.

Después llega la realidad. Tu wifi se ralentiza hasta más no poder, las nuevas herramientas de software con las que trabajas son confusas y el ratón de tu computadora es una porquería. Sin un departamento de tecnología de la información, solo tú puedes resolver tus problemas técnicos.

Nuestros problemas tecnológicos más comunes al trabajar desde casa son los que ralentizan nuestra productividad: conexiones a internet poco confiables, videollamadas de baja calidad, programas que son demasiado específicos y lugares de trabajo incómodos.

Pero no teman, nuevos trabajadores remotos: he trabajado desde casa durante algunos periodos en muchos años y he logrado minimizar mis problemas tecnológicos para lograr una suerte de nirvana para trabajar desde casa. Además, al consultar a otros veteranos del trabajo remoto, hay lecciones fáciles y soluciones que se pueden aplicar durante el tiempo en que trabajes desde el hogar.

La mayor lección es: menos es mejor, sobre todo menos dispositivos y menos aplicaciones de trabajo. Ese principio puede llevarnos a una organización más sencilla y menos frustrante que nos permita trabajar bien con nuestros colegas.

“Hay una sobreabundancia de herramientas”, dijo Jason Fried, fundador de Basecamp, una compañía de software en Chicago que crea herramientas remotas de trabajo, y coautor del libro “Remote: Office Not Required”. “Siempre hay desastres que, inevitablemente, ocurrirán”.

Esto es lo que puedes hacer para que sea agradable trabajar en casa.

Hablemos de tu internet

Primero abordemos el primer problema tecnológico en casa: la conectividad a internet. En comparación con las conexiones veloces de banda ancha de nuestras oficinas, nuestras velocidades de internet en casa probablemente son muy lentas, y nuestras conexiones de wifi quizá sean defectuosas.

Por eso ahora es un buen momento para evaluar tu infraestructura.

— Si tu señal de wifi es poco confiable, lo cual implica que sea fuerte en una habitación pero débil en otra, mi recomendación para la mayoría de las personas es invertir en un sistema wifi de malla. Eso te permite conectar varios puntos de acceso inalámbricos para cubrir tu hogar con una conexión de internet sólida. Mis sistemas de malla favoritos son Google Wifi y Eero de Amazon, que tienen un precio inicial de 99 dólares por un solo enrutador y pueden unirse a otros puntos de acceso adicionales.

— Si tus velocidades de internet parecen lentas, un sistema moderno de wifi con soporte para los estándares inalámbricos más recientes, como los antes mencionados, sería de ayuda. Sin embargo, si las velocidades siguen estando lentas incluso después de actualizar tus dispositivos de red, quizá debas contactar a tu proveedor de internet para preguntar sobre otras alternativas. Algunos proveedores quizá ofrezcan mejores velocidades de banda ancha con precios más altos.

En general, muchos de nosotros (incluido yo) estamos experimentando velocidades más lentas en general tras la pandemia. Eso se debe a que muchísimos de nosotros estamos usando el internet desde casa y ocupando la banda ancha del proveedor de internet, lo cual puede provocar que se reduzcan las velocidades promedio.

No hay mucho que podamos hacer en este caso más allá de llamar a nuestros proveedores de servicio con el fin de quejarnos por las velocidades más lentas.

Por eso es buena idea tener una opción de respaldo. Cuando surgen los problemas de velocidad, puedes recurrir a usar la función de internet compartido de tu celular, la cual convierte la conexión celular del dispositivo en una red wifi miniatura. Las redes móviles están diseñadas para manejar grandes cantidades de usuarios, así que es probable que la conexión de datos de tu celular sea más rápida cuando se abruma tu banda ancha. Apple y Google ofrecen instrucciones en sus sitios web sobre cómo convertir los iPhone y los celulares Android en puntos de conexión a internet.

No obstante, solo usa esa función de vez en cuando para que no superes los límites de datos de tu plan móvil.

Aprovecha al máximo (y minimiza) tu organización tecnológica

No hay una recomendación universal para la mejor organización de trabajo remoto porque todos tenemos empleos distintos. Sin embargo, una regla general es mantener tus dispositivos en una cantidad mínima. Cuanta más tecnología tengamos, más resolución de problemas tendremos que hacer en algún momento.

Con eso en mente, esta es una lista de dolores de cabeza comunes relacionados con el trabajo remoto y sus soluciones tecnológicas, incluyendo productos recomendados por Fried y Wirecutter, una publicación de The New York Times que reseña y prueba productos:

— Pantallas pequeñísimas. A muchos de nosotros nos enviaron a casa con laptops para trabajar, y las pantallas más pequeñas pueden resultar limitantes. Podrías considerar añadir un segundo monitor para tu escritorio, como el monitor de 27 pulgadas de alta resolución Z27 de 539 dólares de HP.

— Llamadas telefónicas y de video incómodas. Muchos de nosotros estamos familiarizados con las videollamadas mal iluminadas y las llamadas telefónicas de baja calidad. Si la calidad de sonido es un problema, los dispositivos inalámbricos como los audífonos Jabra Elite 75t de 180 dólares tienen micrófonos con reducción de ruido para que no capten tantos sonidos externos. Para una mejor calidad de video, quizá consideres comprar una cámara web, como la C920S de 70 dólares de Logitech. Para los problemas de iluminación, una lámpara de luminoterapia, como Day-light Classic Plus de 150 dólares de Carex, puede proporcionar una iluminación de apariencia natural en una videollamada, e incluso podría mejorar tu humor.

— Ruido. Para los que tienen niños ruidosos o viven en un entorno urbano, un par de audífonos con cancelación de ruido, como los Bose 700 de 400 dólares o los auriculares 1More DualDriver BT ANC de 105 dólares, pueden silenciar muchos sonidos poco agradables para ayudar a concentrarte.

— Dolores corporales. Sin la ayuda de un especialista en ergonomía, quizá te enfrentes con problemas como dolor en las muñecas, un cuello o una espalda adoloridos. Puedes remediar el dolor en las muñecas con un teclado ergonómico, como el Kinesis Freestyle Edge, de 219 dólares, o un ratón inalámbrico cómodo, como el Logitech M720 Triathlon Multi-Device Wireless Mouse de 50 dólares de Logitech.

Si tu espalda aún te duele mucho, quizá sea hora de invertir en una silla de oficina bien hecha, como la Steelcase Gesture de 969 dólares, o un escritorio para trabajar parado, como el escritorio de pie V2 de 539 dólares de Uplift.

Fried mantiene una organización tecnológica sencilla: una laptop, una buena silla de oficina, una lámpara de terapia para iluminar las videollamadas y audífonos con cancelación de ruido para cuando sus hijos se ponen ruidosos. Cuando tiene ganas de levantarse, pone su laptop sobre un librero.

¿Distracciones? Considéralas pausas

Muchos de los que son nuevos en el trabajo remoto dicen que la tecnología es una gran distracción de sus actividades: las series de televisión, los videojuegos y los cómics digitales están a solo un botón de distancia.

Este es un secreto para encontrar la felicidad en estas distracciones: acéptalas.

Tienes derecho a tomar pausas. En casa, tienes la libertad de pasar tu pausa del almuerzo viendo una serie de Netflix en vez de ir a un restaurante.

“No tienes que sentir que estás en la oficina”, dijo Fried. “Aprovecha eso y no te avergüences en absoluto”.

Además, como debemos minimizar el tiempo que pasamos al aire libre por ahora, encender la televisión quizá sea lo más responsable que podemos hacer.